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martes, 3 de agosto de 2010

Sábado 10 de julio de 2010. Edimburgo

             A pesar de tener todo el ambiente de Edimburgo en la Royal Mile la noche no ha sido muy movida y desde mi habitación no se ha escuchado ruido en exceso por lo que hemos podido dormir perfectamente. A primera hora llueve con cierta intensidad, hoy toca visitar el castillo de Edimburgo al final de nuestra calle, la Royal Mile o milla real se le llama a la High street y va desde el Palacio hasta el castillo situado en la parte alta, aunque antes de entrar pasamos entre las gradas colocadas para el festival de agosto de Edimburgo. Aprovechamos la tarjeta Explorer para entrar, nos separamos en tres grupos para quedar al final de la visita, merece la pena recorrer sus murallas, salones reales, estancias, la iglesia situada en su interior y bajar a las mazmorras, acondicionadas con luces y sonidos como si en realidad se encontraran aún los presos. Al salir coincidimos con Gema y Carlos, María y Antonio les queda parte del recorrido, los cuatro bajamos hasta un mercadillo donde probamos hamburguesa de búfalo y cochinillo asado desmigado que te ponían entre pan y pan como si fuera un bocadillo además te daban un trozo de corteza del cerdo para acompañar. Llegamos a Princess Street calle donde se encuentran la mayoría de las tiendas ya en la zona más moderna, por North Bridge llegamos de nuevo al centro donde tomamos una cerveza en una bulliciosa cervecería, donde coincidimos de nuevo los seis, recorremos las calles de Edimburgo sus bonitos rincones, entramos en The Hub, una iglesia reconvertida en pub, intentamos entrar en los callejones de Mary Kings Close pero estaba completo hasta el día siguiente, deberíamos haber reservado con más antelación, son callejones situados bajo la Royal Mile, decorados y conservados como hace 300 años, con personajes ataviados a la época, una pena, era algo que me hubiera gustado conocer. Paramos a comer en Maggie Dickson’s Pub donde hay gran cantidad de banderas españolas preparado para la gran final de mañana entre Holanda y España. Por la tarde Marisa y yo nos quedamos a descansar en el apartamento, el resto del grupo salió a seguir recorriendo la parte de la ciudad que les quedaba por ver. Por la noche volvimos a la zona mas moderna donde hay una calle peatonal George Street bastante larga con bastantes bares y restaurante y con buen ambiente, al final de la calle entramos en un antiguo bar donde hacía un calor insoportable, pero que cenamos bastante bien, atendidos por una chica española que trabajaba de camarera. Un paseo para bajar la comida hasta retornar al apartamento.

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